[ Traducción del inglés]
Creative Chess Strategy ( En español, en dos tomos: “Técnica Creativa en el Medio Juego” y el reciente “Estrategia Creativa en el Medio Juego” ) de Alfonso Romero Holmes, editado por Gambit en 2003.
Hace treinta años, el joven Jan Timman publicó El Arte del Análisis, en el cual analizaba con profundidad partidas actuales de los mejores jugadores del mundo. Enseguida llegó a convertirse en un clásico de la literatura de ajedrez. Después de leer el libro de Timman, el lector podía llegar a comprender la dificultad y la cantidad de trabajo que eran necesarios para determinar realmente la verdad sobre lo que ocurría en una partida concreta. El libro de Timman nos hizo darnos cuenta de lo superficiales y endebles que eran la mayoría de los comentarios que aparecían en la literatura de ajedrez. El español Alfonso Romero ha producido ahora un libro, Creative Chess Strategy, que un digno sucesor del trabajo de Timman.
Romero es un gran maestro de 39 años que ha representado a España en varias olimpiadas, e incluso ganó la medalla de bronce en el Tercer Tablero, en la Olimpiada de Bled 2002. Actualmente figura como el quinto jugador de su país. No es exactamente una persona conocida en el mundo editorial pero es obviamente un serio estudiante del juego. En este libro se propone la tarea de demostrar que la estrategia de ajedrez no es una cuestión de técnica solamente, sino que requiere una considerable creatividad.
En su introducción, hace uso del Diccionario de Ajedrez, el cual define técnica como “…el control de la batalla en posiciones típicas y, especialmente, la habilidad para aprovechar una adquirida ventaja empleando los medios más directos y rápidos…tiene más o menos un carácter mecánico.” Romero rechaza esta definición diciendo que “Sin embargo, mi objetivo fundamental en este libro es mostrar que el camino por el que manejamos e interpretamos posiciones no debería ser automático o técnico, y en cambio debería ser siempre original e innovador”
The layout es bastante típico para un libro de estas características. El autor examina una variedad de posiciones típicas y situaciones que se alcanzan en el medio juego. Estas incluyen peón aislado-en posiciones de peón dama, bloqueo, la pareja de alfiles, control de un particular complejo de casillas, y otros conceptos estratégicos fundamentales. Cada tema es examinado a través de cuidadosas y bien seleccionadas partidas anotadas. Como es autor demuestra, aunque los tipos de posiciones son típicos, todas contienen algunas características únicas. Esto significa que un juego estereotipado puede llevarte a menudo a equivocarte. Es necesario tener en cuenta todas las características de la posición, y encontrar una manera creativa de solucionar los problemas que presentan. Lo que no pretende este libro es erigirse en una guía comprensiva del ajedrez posicional. Más bien, investiga profundamente en ciertos temas posicionales mirando atentamente a partidas temáticas.
Un buen ejemplo del meticuloso estilo de comentarios y la enrevesada creatividad en la implementación de ideas estratégicas, puede ser apreciado en la partida Karpov-Seirawan, Skelleftea, 1989. Aquí tenemos un fragmento de esta partida:
Aquí Karpov jugó 20.Bd5!! Romero
comenta: “Esto es ajedrez técnico,
enteramente creativo y sorprendente. Pocos jugadores de ajedrez hubieran tomado
esta decisión, porque el alfil blanco parece ser superior a su colega negro.
Con este golpe de efecto, Karpov no trata de cambiar los alfiles, más
bien empeorar la situación de las piezas
negras, abriendo una serie de posibilidades tácticas.”
20…Ra6 Este es claramente un momento crítico de la partida, y el autor está preparado para ofrecer luz en las complejidades de esta posición. Analicemos la posición:
“Hay otra posible jugada? El cambio directo es malo, y debilitar la estructura de peones no parece aconsejable. Entonces, como única solución, podemos sugerir la defensa del alfil mediante 20…Nb8 (las dos piezas menores permanecerán pasivas) y la jugada textual, la cual parece más activa. Sin embargo, la torre va a permanecer desplazada de la lucha.
Algo me dice que quizá era interesante aceptar el desafío y permitir que se doblaran peones. A cambio, las negras conseguiría piezas activas y presión sobre la columna b. Veamos: 20…Nb6!? 21.Bxc6 bxc6 (después de todo, hemos conseguido cambiar la pieza peor situada de las negras por la más activa del rival) Las siguientes jugadas negras serían sin duda 22…a4 y 23…Ra5, obteniendo algún respiro. Por supuesto, las blancas podrían prevenir esto de tres maneras diferentes:
a) 22.a4!? intentando b4, para cambiar el peón b por el peón a negro, y consiguiendo por tanto un peón pasado. Sin embargo, no hay tiempo suficiente, dado que las negras replican 22…c5!?.
b) 22.b3 c5!? Nd5+ Kd6 seguido de …Rc6
c) 22.Na4!? para obtener un buen final de torres.
c1) Esto se aprecia después de 22…Nxa4 23.Rxa4 Rb8 24.b3 Rb5
c11) La ventaja blanca después de la secuencia natural 25.f4 f6 26.g4 h5 27.h3 hxg4 28.hxg4 g5 es incuestionable, pero es suficiente para ganar? El final de peones al que se llega después de 29.f5 Rc5! 30.Rc4 Rxc4 31.bxc4 Kxd6 es tablas. El lector puede continuar el análisis hasta que esté convencido de que se trata de unas tablas forzadas, incluyendo la curiosa 32.a4 Ke5 33.c5 con ahogado en el centro del tablero.
c12) Las blancas no deberían forzar la situación; es mejor 25.Rc4 Kd6 26.f4 f6 27. g4 h5! (las blancas amenazaban h4 y g5) 28.h3 hxg4 29.hxg4; e.g. 29…g5? 30.e5+! fxe5 31.fxg5 (y 31.f5) da a las blancas buenas posibilidades de concretar su ventaja, por ejemplo 29…Rb8? 30.e5+! fxe5 31.fxe5+ Kd5 32.Kf4.
c2) Otra posibilidad para las negras una vez que ha elegido esta línea ‘activa’, es mantener los caballos mediante 22…Nd7!?, con la idea de seguir con …Rb8 y …Rb5. La acción de la torre negra, anteriormente puramente simbólica, ganaría enteros. Quizá en el futuro inmediato las negras podrían ofrecer un cambio de torres en b4. El caballo blanco debería estar en a4, vigilante contra las amenazas negras de contrajuego en el flanco de dama.
21.f4
f6 22.h4 h6(?) 23.g3 Bxd5 24.Nxd5+ Kd8 25.Nc3! Rb6 26.Rd2 c6 27.h5! g5 28.Kf3 Ke7 29.Ne2! c5
30.Nc3 Rd6
31.Rd5! De esta jugada Romero dice, “Otra fineza. Karpov es
extremadamente eficiente en posiciones ganadoras, y no se precipita hasta que
todo está preparado. La ganancia de un tiempo después del cambio de torres es
razón suficiente para justificar esta jugada, pero su idea no termina en este
punto. Karpov desea forzar a las negras a jugar 31…b6 para intentar activar su
caballo, pero al hacer esto, paradójicamente, le negará a esta pieza su mejor
casilla potencial. Las negras deben tomar ahora una importante decisión, porque
las jugadas de espera son castigadas de manera forzada: 31…Ke6 32. Kg4! Rxd5 33.exd5+! Kf7 and both
34.Kf5 and 34.Ne4 are decisive. 31…Rxd5 32.Nxd5+ Ke6 33.Ne3 b5 34.Nf5 Nb6
35.Nxh6 Nc4 36.Nf5 Kf7 37.b3 Nd2+ 38.Ke3 Nf1+ 1-0
Después de otra de las partidas de Karpov ofrecidas en este libro Romero dice, “Analizar esta partida sin duda llevará al lector varias horas de duro trabajo. ¡Espero que no se desespere! Estoy convencido de que después de esta intensa sesión, tu nivel estratégico en ajedrez subirá muchos enteros.” Esto mismo puede decirse también de la partida que hemos visto, al igual que un buen número de otras en este libro. Sin embargo, para reiterar lo que afirma el autor, una concienzuda lectura de este libro recompensará bien el esfuerzo invertido.
La partida Miles-Hübner, Wijk aan Zee, 1984, después de la 15 jugada negra, demuestra un tipo diferente de problema estratégico.
Las blancas tienen pareja de alfiles y una clara ventaja de espacio. Sin embargo, la posición negra, aunque pasiva, es desde el punto de vista de la estructura, sana. Además las negras defienden d5 de forma sólida, previniendo así cualquier ruptura central. ¿Cómo debe proceder el blanco en este tipo de posición? Romero hace el siguiente comentario sobre la posición:
Los alfiles son un poco más torpes en posiciones semi-cerradas que en las abiertas, pero poco a poco y mejorando su posición inicial tendrán éxito. Desde ahora, la ventaja especial blanca le permitirá mejorar el rendimiento de sus piezas, una a una, en un medio juego típico con maniobras. Miles lleva a cabo esta tarea con una gran perfección.
En situaciones como la presente, con un centro estable, las blancas a menudo prepara cuidadosamente una ruptura en el flanco de rey, avanzando sus peones. Miles decide no jugar f4, y en su lugar concede el papel principal de la lucha a sus peones h y g. Por esta razón el regresa con su alfil a f3, proporcionando la casilla g2 para el rey, a fin de trasladar sus torres al ataque.
16.Bf3
Nf6 17.e4 Rad8 18.Be3 Qc7 19.Rac1 Qd7 20.Rc3 Bb4 21.Rcd3 Qe7 22.Kg2 Rd7 23.b3
Rfd8 24.Bg5! h6 25.Bc1 Ba3 26.Be3 Bb4 27.h4 Ne8!
Las blancas han iniciado el avance de sus
peones en el flanco de rey, pero sus piezas, especialmente la dama, no están
situada de forma óptima para colaborar en el ataque. Aquí Miles encuentra una brillante reorganización
de sus fuerzas que nos recuerda a
Botvinnik o Karpov.
28.Qc2! Nc7 29.Qe2 Na6 30.Kg1 Bd6 31.Bg2 Nb4 32.R3d2 Bc7 33.Qg4! Kf8, 34.Bf1! Bb6 35.Bc4. Todas las piezas están ahora en sus casillas ideales. Miles fuerza la Victoria avanzando sus peones g y h.
Una de los sellos inconfundibles de partidas de tan sublimes jugadores posicionales como Botvinnik y Petrosian es el sacrificio posicional de calidad. Este tipo de sacrificio usualmente no requiere un extenso cálculo de variantes, sino que estos sacrificios son resultado de un profunda inmersión en la verdadera naturaleza de una posición particular, y la comprensión de las características de la posición dada, que permiten que una pieza menor sea superior a una torre. Romero analiza en concreto un precioso ejemplo de este tipo de sacrificio, que ocurrió en la partida Martin Gonzalez – Dolmatov, Barcelona, 1983. Esta es la posición después de la jugada blanca 10.g4.
En este momento Romero comenta:
Este avance es consistente con la jugada previa (Dh5). Martin está jugando en un estilo excesivamente arriesgado, en mi opinión. Dada la ausencia total de defensores en el flanco de rey, la idea de abrir la columna g para la torre parece atractiva, pero sólo desde un enfoque superficial.
Las blancas no valoraron bien las consecuencias de debilitar su estructura de peones, y este factor se le atragantará para el resto de la partida. Mi opinión es que jugadas como ésta sólo deben llevarse a la práctica cuando hay muchos factores que lo puedan justificar.
Las negras encuentran una fantástica idea para refutar el agresivo juego de su rival. 10…Bd7! El autor señala los peligros a los que se enfrentaban las negras después de un juego inexacto:
El alfil llega justo a tiempo de defender el rey. La natural 10…b6, para responder a 11.Bd3 con 11…Ba6, no funciona debido a la fina réplica 11.Bg5!. Entonces a 11…Qe8 sigue 12.Qxe8 Rxe8 13.gxf5 exf5 14.Bg2! seguido de c4 eventualmente. Este final es muy ventajoso ya que el blanco puede activar los alfiles, no sólo con la ruptura c4, sino también con el avance del peón h. Las negras pueden evitar entrar en el final, pero eso implica un cambio de rumbo de su plan inicial plan. Tras 11…Qd7 12.gxf5! (12.Bd3 Ba6 13.gxf5 Bxd3! 14.fxe6 Qxe6 15.cxd3 es malo para las blancas, dado que tanto 15…c5 como 15…Qf5! dejan a las negras con una cómoda partida) 12…Rxf5 13.Bd3 Qf7 14.Qg4 Nd7 (si 14…Rf3, 15.Bf6!) 15.Bxf5 exf5 16.Qg3 c5 seguido de la maniobra de bloqueo …Nf8-e6, parece que las negras consiguen alguna compensación y están preparadas para defender a su monarca de forma adecuada, pero esto no es completamente cierto: el alfil negro no está jugando por su mejor diagonal, mientras que el ataque blanco, con el avance del peón h, sigue su marcha poco a poco.
11.gxf5 Rxf5 12.Qh3 Be8! Esta es la idea! Las negras sacrificarán la calidad en f5, pero a cambio su alfil de casillas blancas, usualmente un problema para los jóvenes en la Defensa Francesa, se convertirá en la pieza dominante del tablero. Después de las siguientes jugadas, 13.Bd3 Bg6 14.Rg1 Qf8 15.Bxf5 Bxf5, las negras consiguieron una gran ventaja y pudieron ganar la partida.
Jan Timman, cuyo excelente libro valoré en alta medida al inicio de esta crítica, recientemente escribió una columna en New in Chess titulada “Cuanto más fuerte es el jugador mejores son los Comentarios” En esta columna, reitera el título de la columna al decir “Es un antiguo argumento mío…Los mejores jugadores son mejores en la explicación de las mejores partidas que otros jugadores”
No estoy de acuerdo completamente con esta aseveración, porque mucho depende de la cantidad de esfuerzo del comentarista que desea investigar en una partida concreta. Uno necesita sólo hojear una página de cualquier Informador para encontrar descuidados e incluso chapuceros ejemplos de nefastos análisis firmados por los mejores jugadores del mundo.
Romero, aunque gran maestro, no es un jugador de clase
mundial. Sin embargo, por medio de un arduo trabajo y análisis escrupulosos, ha
producido un libro que puede compararse con los mejores de la literatura de
ajedrez. Yo recomiendo encarecidamente este libro.